Si he de estar condenada porque mi espíritu es libre… y mis días se acumulan, uno a uno como las trancas que me asedian, formando barreras inexistentes pero poderosas como espesos muros que me enclaustran en la repetitiva vida, la vida sin ti. Espero, al menos, tocar con mi voz aquellos lugares donde te encuentres, dejar que mis pensamientos viajen hasta tocar tu piel, lograr que mis sueños besen tu cuerpo, que mis deseos puedan susurrarte todas las palabras que yo jamás podré, y mi alma me abandone para convertirse en la perenne sombra acompañante de los caminos difusos que recorres constantemente.
Si no he de poder estar contigo porque el tiempo y las circunstancias son el enemigo, aguardo el momento en que el cansancio de nuestros cuerpos se conjuguen, desvanezcan la distancia, la hagan más breve, esperando ese ligero descuido; aquel donde las montañas y los mares, la brisa y la niebla no nos miren; permitiendo movernos en las mismas líneas de un verso que aún no se escribe.
Que feo es cuando a uno se le viene la realidad de golpe ¿No?
Y cruzó la puerta, me atravesó con la mirada Una, dos, tres punzadas directas al corazón.
-¿Por que estas tan sola?- dijo mientras se llevaba ala boca una botella de cerveza. -Por que quiero- conteste, patéticamente con la mirada fija en el cuarto de enfrente… -Me voy, no te soporto…- gritando las últimas dos silabas detrás de la puerta
¿Cómo decirle? Que sus caricias no me llenan Y que he dejado de amarle…
Sentada, deseando que mi nuevo amor asome por la ventana Espero…
A lo lejos escucho el motor de su auto alejarse un poco, cada vez, más lejos Se que esta furioso, que no quiere saber nada mas de mi en las siguientes dos o quizá tres horas Como me gustaría poder armarme de valor y decirle ¡Amo al vecino, y lo contemplo en su ventana! Y que no quisiera saber nada de mí… Y poder medirlo en años ¡En décadas!
Sentada, espero… El cuarto sigue tan oscuro como antes No se advierte ningún movimiento… -creo que hoy no vendrá…-digo resignada para mis adentros Doy cinco o seis pasos a la cama Oigo el timbre de la puerta, veo quien es desde el ventanal de arriba -¡es el!- me grito exaltada
Trae consigo un sobre blanco Señor y señora de nombre bonito Pone al frente, caligrafía impecable… Tres palabras resuenan en mi mente Amor Eterno ¡Boda!…
Y la sonrisa de oreja a oreja de el, le soy cortes Sonrió también… Con el corazón en la mano, la extiendo y recibo el sobre ¿Con agrado?...
Subo a la silla de nuevo Y le veo sentada en su cama… Un beso tierno y apagan las luces.
¿Yo? Con más de veinte lagrimas que resbalan por mi rostro Escucho el auto de mi marido Le recibo, con un beso en la mejilla Y cuatro o seis palabras de perdón…
"I push my fingers into my eyes, is the only thing that slowly stops the ache" Duality - Slipknot
Estoy harto de que la gente no valore sus ojos… No se dan cuenta si quiera que los tienen puestos, ¡no miden su importancia! No miden cuanto les pueden dar, cuanta belleza pueden admirar. ¡No! Ellos no saben lo que yo sé, no ven lo que yo veo en las cosas, incluso en ellos mismos.
Me gustaría sacar un par de cerchas del armario, ponerlas juntas y sacarles los ojos, hacer que la punta metálica penetre lento, se deslice despacio en los humores del ojo, ver como pierden su vida y al final retorcerla con fuerza, recargándome más para sacárselos de un tirón… uno por uno, como tapones; ver que les sangren intensa y fugazmente, que incluso me salpiquen con su gesto de horror, que padezcan, que se den cuenta que lo que tenían es valioso. ¡Sí! Hacer varios pinchos con ellos para poder ver si así logran apreciarlos. Son tan patéticos ¡no se dan cuenta! No miran que las cosas son de utilidad, que tienen esencia, valor; les despojan de su sentido, de su totalidad…
Aunque, en este mundo; ya hecho trizas y bastante desgastado, descolorido e insípido; no queda mucho que ver realmente… ¡Siempre lo mismo! ya no hay novedad… Donde han quedado todas esas nuevas miradas al día o las faldas levantadas por el viento que dejan en las mujeres un hermoso gesto de confusión y bochorno, donde han quedado las risas honestas y el gesto extasiado. Solía ser un deleite estar postrado en cualquier rincón y quedarse ahí con los ojos bien abiertos, admirar el pasar de la gente, ese mar de gente… Ahora todo es imitación, repetición artificial y hueca ¿Dónde ha quedado la hermosura y el deleite de observar a la gente?
Y aún de noche, repasando mis pisadas dadas en el día, le doy vueltas al asunto. ¿Dónde está el amor de hacer las cosas? como extraño su presencia… Antes era divertido observar como la gente corría de un lado para otro, pensando en lo que fuera, en lo que harían, en sus problemas; absortos en ellos mismos, mientras sus gestos los delataban, pero ahora ya todos son autómatas, caras grises, sin inflexiones, sin gracia. ¿Dónde quedaron las gamas de las emociones? ¿Dónde está la diversión, el gusto de observarles?
Camino y veo alrededor entre las ventanas y las puertas abiertas. Mis zapatos, opacos por el polvo del camino que recorro (camino que ya nadie utiliza), resultan más interesantes que ver a esas cosas mecánicas, ajenas a mí, que me resigno en llamarlas personas… Qué pasaría si me aisló de verdad, y recreo imágenes para mí, en un mundo perfecto; olvidarme de todos, crear y ver lo que me alimenta. ¡Sí! ¡Ahora! ¡Aquí mismo!
Siento como mis dedos penetran en mis cuencas, empujando mis globos, el dolor es fuerte, intenso; pero la calidez me inunda, la sangre que brota me baña el rostro y me cubre el pecho; me deleita imaginar mi mueca retorcida entre dolor y gozo, se que la gente que pasa ahora me mira con espanto, si es que acaso me saben mirar. ¡Pobres e incipientes! No se percatan de lo alentador que les puede ser la presencia de mi muerte, desconocen del espectacular ejemplo que les doy… Prefiero sacarme los ojos a seguir viendo la ruina del mundo…
-¡Sé que estas aquí! – gritó al tiempo que giraba la perilla y empujó la puerta para abrirla.
Podía mirar un poco a través de un pequeño hoyo que había en las pesadas hojas de madera que cerraban la ventana, hoyito el cual había sido originado por él mismo en unos de sus tantos ataques de violencia, causado por la ansiedad y la excitación que siempre le originaban estas situaciones, veía como desordenaba lo ya de por si desordenado de la habitación, buscaba debajo de los pocos muebles que habían: la cama, el tocador de patas largas, en el enorme ropero, rebuscando entre los vestidos largos, pantalones, suéteres y abrigos; y revolvió la montaña de ropa sucia que había en un rincón.
Puso todo de cabeza, aún sin saber exactamente qué era lo que encontraría. Salió de ahí sin siquiera cerrar la puerta, volteaba en todas las direcciones posibles que su cuello le permitía; antes de darme la espalda para seguir en la búsqueda pude ver esa mirada de confusión, él simplemente no sabía qué hacer. Yo sabía que iría a buscarme en el cuarto contiguo, así que aproveche para colarme por la ventana, al momento que se oía que gritaba – ¡Ahora sí! Estas aquí y no te dejaré salir- escuché como le ponía el seguro a la puerta una vez que había entrado, esa habitación era la más grande por lo que le tomaría más tiempo, y entonces rápidamente bajé las escaleras sin hacer mucho ruido.
Al llegar a la planta baja me di cuenta que estaba completamente sola; todo al igual que la pieza de arriba se encontraba en un caos, todo desajustado, el ambiente estaba violentado, intenté abrir la puerta principal pero estaba con llave, ¡eso era injusto! y mi ansiedad crecía; lo bueno es que siempre he sabido cuales son los mejores escondites de este lugar, y por el momento no me encontraría. Pero mi corazón chocaba fuerte y desesperadamente contra mi pecho, la sensación de miedo a que me encontrara empezaba a recorrer todo mi cuerpo, y no podía dejar de sonreír por eso. Escuchar sus pasos en el piso de arriba acrecentaba mi nerviosismo, me avisaba (sin querer) que estaba a punto de bajar, sin pensarlo corrí y atravesé la cocina y salí al patio de atrás y me escondí en lo primero que vi, el locker en donde se guardaban las escobas, recogedores, trapeadores y esas cosas… mi tiempo se acababa.
Encerrada ahí escuchaba lo agitado de mi respiración e imaginaba que tanto haría, esperaba que se diera por vencido y me dejara en paz, o no sé… de pronto escuché las pisadas en el cemento, ese sonido rasposo muy particular cuando hay un poco de arena, mi corazón estaba a punto de estallar, puse mis manos sobre la boca para no delatarme, me acababa de dar cuenta que yo sola me había sentenciado, este era un mal lugar para estar, no puedo correr a ninguna parte. Me atemorizaba el hecho de que no dijera nada esta vez, me empezó a dar miedo su silencio, eso quería decir que estaba seguro y decidido…
Sudaba, por el calor que hacia dentro y por el miedo que me invadía... la amenaza de su presencia era inminente. De pronto las hojas metálicas se abrieron de par en par, igual que mis ojos ante la sorpresa, en escasos segundos vi como su pupila se dilataba y su cara tenía una mueca de placer inmensa que me horrorizó, sentí que algo se desprendió de mi y estuve a punto de llorar pero me lo impidió su grito que retumbaba en esa caja descolorida por lo oxidada:
-¡¡¡TAN, TAN POR GRIS!!! ¡¡¡QUE ESTÁ EN EL LOCKER!!!
No pude salvar a nadie…
jueves, 5 de febrero de 2009
Muchas veces mi mente juega a hacer versos en medio de la noche y postrada en la cama, vencida por el sueño solo puedo materializarlos cuando mis ojos vislumbran la lampara que enciendo arriba de mi...
vislumbrence entonces.
Me hundo en la inmensidad de mis pensamientos Masturbo mi cerebro… Con sombras de recuerdos, Oleadas de placer inundan cada minúsculo rincón De la reducida habitación… La noche embriagaba todos mis sentidos Agudizando cada vez más Cada uno de ellos…
Era consiente de todo, De todo lo que pasaba a mí alrededor Incluso de la llama del silencio Que se extinguía en la oscuridad…
Podía ser consiente De la inquieta ansiedad Que invadía mi cuerpo
Consiente era también Del suave roce de mis lágrimas Con mis mejillas, De mis sollozos Que se ahogaban en tu nombre…
De todo lo falso, De todo lo real… Los colores q lograba divisar Se mezclaban en mis pupilas, Se mezclaban en los cristales de agua Que resbalaban sin miedo
Y así como los colores, Mis sentimientos También se funden con la realidad… Se materializan en lágrimas Que al caer como piedras Azotan fuerte el piso
¡Y el silencio! Que no deja de pronunciar tu nombre… Poco a poco se calla
Y también con tu nombre Todo así desaparece…. ¡Se extingue! Justo así como la llama que entre mis dedos Se extingue, sin prisa, en la soledad…
Este post resulta ser la resolución de la lluvia de ideas de nuestro post anterior. Logramos consolidar el juego y hacerlo nuestro… Las ausencias de quienes amamos nos pesan en la espalda; Y las descaradas sombras de los recuerdos danzan, Fornican y se mezclan en la sinapsis del cerebro… ¡Nos fascina torturarnos! Y mostrar nuestro lado masoquista escribiendo cosas como la siguiente…
(Pero ¿quién no sabe de eso?)
Disfruten. -------------
El reloj me observa desde arriba, ¡maldita manecilla! que no se detiene... solo sigue y sigue... como si a cada segundo aquella estuviese dos pasos mas lejos de mi… Tic, tac alrededor de mi mente en la matemática de mi cerebro no dejaba de calcular cuán lejos estaba ahora de mi. ¡Maldito viento que no deja de azotar mis ventanas!
Tras haber encendido el cigarrillo, ese único pensamiento se mantenía constante, le molestaba… porque se había prometido no mencionárselo jamás, así que lo ignoro por un rato, por la rabia del recuerdo que ese mismo pensamiento le había causado... Y el reloj no se detiene.
En las cámaras intrincadas de mi mente rebuscaba sin descanso su ausencia en las esquinas, el putrefacto olor de su síntesis me perseguía. O, ¿era yo quien iba tras el?
En las afueras de su casa ella estaba sentada ahí, inmóvil, esperando en el auto; mientras tenía las manos firmes en el volante su mirada se perdía tras los cristales de la ventana, que pertenecían a esa casa de apariencia abandonada, que siempre le había parecido extraña en todos los aspectos. No sabía si bajar del auto y atreverse a entrar o seguir esperando a que aquel saliera. Ahora, su mirada descansaba en el árbol seco que se asomaba tras la barda descolorida, aún sin saber qué hacer. Y sus migajas… las alcanzo al fondo de la bolsa del pantalón, ¡puedo saborearle! en cada minúsculo átomo de ellas y me fascina torturarme al preguntarme: ¿Es su sabor tan infinito como el dolor que oprime ahora mis costillas?
El camino de su mente se dividía en varias veredas frente a él, donde cada una de ellas representaba una opción, pero no paraba de preguntarse ¿en qué consistían? ¿Si lo harían olvidar? O si ¿alguna era capaz de mitigar su ausencia? De la única de la cual estaba seguro de cómo acabaría era de esa misma de donde él había partido, aquella de donde su recuerdo provenía. Mientras él se seguía cuestionando, el camino que estaba frente a los ojos de ella, de igual forma se dividía en variadas calles con diferentes direcciones, de alguna forma esas callejuelas le parecían sus opciones ahora, pero ella también sentía esa incertidumbre… ¿De qué tratan esas opciones? ¿En qué consisten? ¿En qué terminan? De la única que ella estaba segura era de aquella que siempre usaban, esa misma que ambos recorría una y otra vez en situaciones similares a esta... esperar.
¿El reloj? Aun sigue; tic-tac… - Esta vez ambos pensaban igual. - ¿El reloj? Solo, sigue… tic, tac… Retumba en mis tímpanos, invade mi tranquilidad… ¿Y tu ausencia? Me Oprime… Junto con el reloj que me mira y me hace ansiarte…
Me cobijo entre la ebriedad del sueño, del cigarro, de la droga, del alcohol y del sexo de alguien más, ese alguien que no eres tú y que jamás volverá a ser tu cuerpo… Ya nada me sabe.
Cambio tu rostro por una máscara exagerada de buenos tiempos al llegar a esas memorias que me orillan a extrañarte, más de lo que yo quisiera. Camino en la oscuridad, rebotando entre las paredes y las calles; la vida me arrolla, me pasa de largo arrastrándome; porque me refugio en las caricias pasajeras de los desconocidos para no sentir que aún me hieren tus palabras, esas tan dulces… escudriño un resguardo ilusorio entre los recuerdos de otros, con otros; unos ligeramente más falsos de lo que en verdad son… Es una cosa rara eso de extrañarte, sé que no debo, pero sin querer lo hago… te extraño más que a la embriaguez, de largos sueños dulces de infancia.
Toneladas de confusión me aplastan… me duele haberme sentido doblegada, ya que mi orgullo fue apartado como una tela ligera dejándome desnuda, ¿Cómo pudiste hacer eso?
Ya nada me sabe… la soledad no llena… no me llena; se me hace compañía hastiante sin el recuerdo de tus frescos besos, ahora amargos besos, esos que han dejado llagas en mi piel. Las palabras retumban en mi mente, son un martilleo constante, mi cabeza es reverberación de frases del pasado con lo estruendoso de tu voz y de tus manos, impactándose una y otra vez sobre mí, sobre mi cuerpo; que las siente como hierros hirvientes, dejando marcas de que has estado aquí, has estado en mí… estarás para siempre.
Y lo peor de todo esto es que ya no sé qué es lo que me duele o qué es lo que me debería de doler...
No saber que situaciones o confusiones ocurrieron para las frases póstumas a aquello que se suponía nos era bello, me remuerden, me consumen, me envenenan; porque mi intención no era que me odiaras, ni odiarte yo… jamás fue hacerte daño o herirte de algún modo; pero así pasa, todo lo que toco tiene un final desastroso, no sé qué sucedió, ni cómo paso... para mí las ilusiones son flores marchitas exhibidas en un jarrón.
Ya nada me sabe… Te extraño más que a la embriaguez… ¿Cómo pudiste hacer esto?
me declaro una amante...
amante de detenerme una tarde, agarrar un cuaderno y un lapiz
empezar a dibujar con las letras lo que mi cerebro arma...
y tambien soy una amante de cuestionarme, de ver a mi alrededor
tan solo, preguntar...
¿que, no ven?
la belleza del espacio...
El agua fluye, ¿ves como revolotea contra las pierdas?
-Nada de lo que dices es relevante ¿Qué no te das cuenta? Que a tus palabras se las lleva el
agua…
-Pero, fluye… observa
-Estoy observando y no siento nada nuevo dentro de mi ¿este es uno mas de tus juegos mentales? ¿Hasta donde quieres llegar con esto?
-¿Yo? Llegar y para que, si ya estoy aquí…
-Pero, ¡eso es evidente! Todos estamos aquí
-El agua fluye, entonces ¿no esta aquí?
-Armas tu alguna vez palabras congruentes, que tengan algún significado entre si. O te la pasas enlazando frases a la habitualidad de la existencia…
-Yo no entrelazo, solo observo… ahora dime, ¿Ves adentro de mis ojos?
-Si, son negros, muy obscuros. Me parece que tienes una mirada muy relajada, como si las penas dejaran de abrumarte… ¿No piensas acaso que se acerca la verdad, que la realidad hará que te vayas de fauces contra el piso? Espera, me siento mareada…
-Te abruma la tranquilidad de mis ojos… es extraño que lo haga, mira el agua sigue fluyendo…
-Si, le observo detenidamente… ¿Qué se supone que deba sentir?
-Nada…
-¿Cómo nada?
-Nada, no ves la belleza de la ausencia de materia, el agua que fluye ante tus ojos que es azul por que refleja al cielo… ¿No te parece hermoso?
-¡Cállate! Que por fin he abierto los ojos, puedo apreciar la belleza de lo complejo… ahora tu, acércate, mira adentro de mis ojos ¿Qué ves?
-Mis ojos reflejados en los tuyos, y los que posees tu aun mas oscuros, ¿Son hermosos, sabes? Están llenos de mucha paz…
-Gracias, me siento extraña… ¿y todo esto cuando termina?
-Cuando tu lo desees, solo sigo tus mapas mentales, ¿Qué te provoca ahora?
-Guardar silencio, admirar y escuchar. Todo es tan hermoso cuando a uno le abren los ojos…
Inconnue propuso la idea de que jugásemos un poco con el post, a mi me pareció bien así que este es el resultado. La idea del párrafo no es que tenga en si una coherencia digna, si no de contrastar nuestro método de redacción, por decirlo de una manera (realmente esa Sí era mi idea, pero Kaede de alguna forma logró alterarla pero ¡meh! la deje ser).
Explico en que consistió el juego: Cada una escogió distintos números del 1 al 8 (eran 10 pero gracias a Kaede la empresa se cambio a 8) y empezamos a decir palabras al azar. Luego, con esas palabras debíamos armar un verso, una línea, una oración, un párrafo pueden llamarlo como quieran (realmente era crear lo que sea que pudiéramos que eso ya es mucho pedirnos). NOTA: es MUY mala idea ver alrededor para encontrar palabras, luego uno termina con el lio de hacer una oración que suene bonito con la palabra “calculadora” (le dije: DEJA DE VER EN TU ESCRITORIO, pero ella no me hizo caso era obvio que decía palabras que veía si no de donde rayos dices calculadora refiriéndote al aparato y más si haces trabajo de estadística, de puro milagro no me salió con formula).
Luego intercalamos los escritos según el número ya ordenadamente.
Al final resulto ser algo, pues, interesante, léanlo inspecciónenlo y opinen si les gusto, o si no les gusto o si creen que fue una perdida de tiempo, da igual.
Llegue a una conclusión, soy minimalista en cuanto a escribir. -Hey Kaede! La forma de escritura minimalista ¿existe? - Ah! Pues claro, la acabo de inventar, si no existía… Copyright de Kaede (¡¿no?! De verdad no se nota)…
Inconnue juega con las expresiones, le da muchas vueltas al estilo y es muy descriptiva, por eso nos amamos tanto (eso cree ella).
¿Dudas?
Aguántense (o pregúntenle a Kaede que le tuve que repetir las cosas como dos veces ¡ja!).
Bueno, me callo ya (¡pff, mano! ¡Ya era hora!)… Aquí está el resultado:
------------ Una ultima cosa… MUERE INCONNUE Gracias… (Quisieras…) ------------
El reloj me observa desde arriba, ¡maldita manecilla! que no se detiene... solo sigue y sigue... como si a cada segundo aquella estuviese dos pasos mas lejos de mi…
Tic, tac alrededor de mi mente en la matemática de mi cerebro calculaba cuan lejos estabas de mi. ¡Viento que azota mis ventanas!
Tras haber encendido el cigarrillo, un solopensamiento se mantenía constante, y eso le molestaba, porque se había prometido no mencionárselo a si mismo jamás, así que lo ignoro por un rato, por la rabia del recuerdo que ese mismo pensamiento le había causado.
En la cámara de mi mente rebuscada tu ausencia en las esquinas, el putrefacto olor de tu síntesis me perseguía, ¿o era yo, quien iba tras el?
Sentada ahí, inmóvil, esperando en el auto su mirada se perdía tras los cristales de una extraña ventana, que pertenecía a una casa de apariencia abandonada, un árbol seco se asomaba tras la barda.
Y tus migajas, las alcanzo al fondo de la bolsa del pantalón, ¡puedo saborearte! en cada minúsculo átomo de ellas y me fascina torturarme al preguntar ¿es tu sabor tan infinito como el dolor que oprime mis costillas?
El camino se dividía en varias veredas frente a él, y cada una de ellas representaba una opción, pero ¿en qué consistían? ¿en que terminarían? o ¿de que tratarían esas opciones?, la única de la cual estaba seguro de cómo acabaría es la del camino de donde él provenía.
Por otra parte, aun no estaba del todo seguro de cómo sería o como lo lograría, no sabía si sería lo correcto, lo más atinado, pero esa sensación de alivio que le daba esa ligera idea ilusoria era su único consuelo por ahora, por nefasto que fuera.
Siempre que un glorioso espejismo nos saca de nuestra fosa, vienen los horribles espectros del pasado para hundirnos más, en esa estancada y putrefacta mugre…
Una de esas sombras llego, y me arrebato de la luz jalándome, arrastrándome a esa oscuridad ya tan familiar; esa en donde el dolor, el sufrimiento y el odio reinan, ahí en donde los gritos no tienen sonido, ni sentido y la compasión no existe; ahí en donde lo único que se escucha son risas de humillación. Ese lugar en donde los demonios tienen formas conocidas, formas humanas, que nos castigan lastimando y abriendo las heridas, haciéndolas más grandes, más profundas; escarbando sádicamente en cada rincón de nuestro cuerpo.
Me vi ahí, de nuevo, en ese lugar lleno de negrura; desnuda, sangrante, sola, pequeña y temerosa de morir así allí, o de pasar el resto de mi existencia de esa forma. Llore sangre por esos demonios, mis malditos demonios, salivando humores amargos por aquellas palabras que nunca he querido decir, ni diré.
La verdad me pico los ojos, haciéndome ver todo lo que quise ignorar, todo lo que pase por alto y a lo que me había cerrado, sus sonidos taladraban mis oídos, haciéndome oír las cosas que nunca acepte escuchar, todo aquello me producía pena, angustia y amargura; me golpeaba con fuerza sobrehumana porque se mostro crudamente desnuda ante mí, enseñándome todo lo que ya sabía, pero olvide porque así me lo propuse.
Me mostraba todos mis fallos, el dolor que había olvidado, la amargura que había ignorando, el odio guardado y arrinconado, ese sufrimiento tan asquerosamente familiar al cual desconocía tajante y voluntariamente. Me mostró, por igual, todo el daño que he ocasionado por mi simple capricho, a todo aquello que lastime pisoteándolo y arrasándolo por mi indiferencia ante su padecimiento.
Sentí un intenso dolor que trepanaba por mi cabeza, punzaba incesantemente, no pude más y grite, apretando mi cabeza con los puños...
"El nombre no es la cosa. El mapa no es el país." Alfred Korschipski, Science and sanity.
EllaYÉl
Pareja Ideal. Érase una mujer que vivía disfrazada de mujer y un hombre que vivía disfrazado de hombre. Cuando se encontraron creyeron esa comedia y formaron pareja. El hombre falso y la mujer falsa, haciendo esfuerzos tremendos, alcanzaron una modorra que llamaron felicidad. El hombre y la mujer verdaderos nunca llegaron a conocerse. Alejandro Jodorowsky, El Tesoro de la sombra.
JUST BREATHE
"Y verte así, tan distante, me recuerda que me he alejado del mundo para estar sólo contigo…" Inconnue
Jump, High, Hit & Free
"¿Es el alma individual, monádica, el compendio del que todo depende en exclusiva, o es el individuo tan sólo un millón de hombres dividido por un millón, como declaran ciertas ideologias y determinados aspectos de las ciencias sociales?" Paul Watzlawick, El sinsentido del sentido.
Fetish
"Nada como un poco de sangre para potenciar un orgasmo; nada como un buen par de bofetadas para provocar una erección. El mal es el lado perverso del erotismo."
Yezetaeme, Enciclopedia de la maldad, Revista Complot #118.
Lirios
"La vida es intentar alcanzar un lugar donde puedes hallar una pureza simple en un mundo pervertido." Tim Burton.